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Escribí esta estupidez que les regalo debajo —no se admiten devoluciones —hace bastantes, quizá demasiados años, cuando ni soñaba aún con publicar un libro. No recuerdo el día, pero como ya me conozco algo, debo suponer que intentaba encontrar lo que no apareció. No me la tengan en cuenta.

Con la llegada del teclado con pantalla la rescaté del papel para pasarla al diskette (me cuesta destruir cualquier cosa que escriba); del diskette pasó al disco duro; y allí reposaba olvidada hasta ahora que la recordé, y es que no veo mejor momento para echarla a volar, cuando debo empezar esto de alguna manera que desconozco. Todo para promocionar y darle un lugar propio en el mundo a la primera novela publicada: Cuervos Blancos Palomas Negras

Mientras se piensan quedarse o no un rato, lean estas pocas líneas. No se hagan los remolones, no se equivoquen, esto es un rincón por y para la lectura. Si no tienen la paciencia adecuada, un mínimo, hay sitios con más dibujitos y menos exigentes para la mente y el espíritu. Gracias por pasarse en todo caso. Ahí la llevan, con cariño y sin acritud…

EL TÍTULO

Bien, empecemos.

Umm…Siempre es difícil empezar.

Una vez se abren las puertas, todo es más fácil. Hay dos opciones: sacar la llave y abrirlas de par en par o entrar por la fuerza y a base de empujones. Yo siempre he tenido que entrar por la fuerza, o lo que es peor, dando un rodeo, como estoy haciendo ahora. Empiezo pero a la vez no empiezo ¿Por dónde íbamos? Ajj, esto empieza mal. En fin, empecemos.

A este primer capítulo lo voy a llamar “Empecemos”. Aunque pesándolo bien, podría escribir un libro con este título. ¡Un libro! ¿No es eso lo que estaba tratando de empezar? Si, es verdad lo que dicen, todos los comienzos son difíciles, excepto excepciones, claro. ¿No podría ser yo una excepción? No, claro que no. Nunca fui una excepción para nada. Sería una excepción serlo para escribir un libro, y ya hemos dejado claro que no soy ninguna excepción.

Cambio de opinión: voy a llamar este capítulo “Excepciones”. Si, es un título acertado. Yo siempre acierto con esto de los títulos. Se me dan bien, y esto sí que es una excepción.

¿He dicho anteriormente que es difícil empezar? Ya voy dejando claro que clase de escritor soy, y está clarísimo que no soy un escritor mentiroso. Claro, claro, clarísimo. También podría ser un buen título. Si es que para los títulos soy un fuera de serie. Lo voy dejando todo claro a medida que avanzo pero a la vez, ni avanzo, ni saco nada en claro. Ni ustedes tampoco, claro.

¡Qué contradicción!

Está claro que hoy,  ni con todos los insectos del mundo (dicen que son infinitamente más numerosos que los humanos, y que juntos, forman una masa enorme, mucho más pesada que nosotros, todos juntos), digo, ni con todos los insectos del mundo empujando juntos a la vez, consigo yo abrir las puertas.

 Ahora se va a llamar “Juntos”, el capítulo, digo.

¿Será una patología? Puede ser. Una aún por descubrir: Patología del escritor que inventa repeticiones de la misma palabra dentro de un mismo párrafo. No…, no creo. Suena demasiado rebuscado.

Será mejor que lo deje por hoy. Me estoy poniendo negativo, y de esto no puede salir nada bueno. Por cierto, al final di con el título, al menos para esto.

Terminar siempre es más fácil; qué difícil es empezar a escribir un libro.